La Sacerdotisa I
Cuando comencé a enseñar Tarot les decía a mis alumnas que hay tres cartas del Tarot que son las más difíciles de interpretar: La Sacerdotisa, El Papa y La Luna.
Ahora no lo digo, porque me di cuenta que hay otras cartas que les pueden complicar más, como El Juicio, El Diablo, La Fuerza.
La Sacerdotisa es una carta que cuesta interpretar, sobre todo si aún insistes en ver las cartas como "buenas" o "malas".
Antiguamente se enseñaba que era la "viuda" del Tarot, una época bastante machista en donde las mujeres éramos clasificadas por nuestro estado civil.Viuda porque la Sacerdotisa ya tuvo hijos, ya tuvo marido y ahora está dedicada a los misterios de la vida, algo así se decía.
La Sacerdotisa sí es una mujer mayor, con experiencia. Pienso en mis Tarot (tengo más de 100) y su imagen siempre es un animal o dragón o duende o hada de edad, y siempre es femenina.
¿Qué misterios guarda esta mujer? Al parecer todos y más, porque en sus manos sostiene la Torá (el libro sagrado para los judíos) y está sentada al medio de dos columnas del templo de Salomón: Booz y Jachín. Al fondo hay un granado con siete frutas, que simbolizan fertilidad, abundancia y pureza.
Recordando mis Tarot hay cosas en común: seriedad, mirada profunda, silencio, sabiduría, misterio.
Para mí es la guardiana del templo de la sabiduría, y desde ese rol ella sabe quien puede acceder y quien sólo tendrá que mirar de fuera.
Recordemos que en El Mago todo es evidente, todo es acción, un hacer. Acá es calma, silencio, enigma.
¿Entonces qué responde? ¿Qué pasa cuando aparece en una lectura?
La Sacerdotisa te mira y te devuelve la pregunta: ¿Qué quieres tú? ¿Estás segura que eso es lo que te ayudará en este momento de la vida?
Más claro: ante la clásica pregunta si él va a volver este arcano te observa en silencio y te invita a que tú también lo hagas. ¿Para qué quieres que él vuelva? ¿Esa persona es lo que deseas para una vida en pareja?
Esto es fruto de mi experiencia como Tarotista: cuando aparece esta carta en preguntas más bien mundanas invita siempre a la reflexión, a ir más profundo. Se me imagina que me sopla al oído: "esto no es por lo que viene esta persona. Hay algo más ahí".
Entrar en el silencio interior para ir en busca de la sabiduría que yace en ese lugar. Algo así.


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